Primer otoño en Praga
Las hojas en Letná, el primer abrigo del bebé y la sensación de que, poco a poco, esto empieza a ser casa.
Hay una luz en octubre que no existía en mi ciudad. Baja, dorada, se mete por la ventana a las cuatro de la tarde y lo vuelve todo más lento.
Salimos a caminar casi todos los días. El cochecito, las hojas, el tranvía 22 que pasa como un reloj. No sé en qué momento dejé de mirar el mapa.
Lo que aprendí este mes
Que el frío se combate con capas, que el pan checo es una religión y que llorar en la cocina también es parte de construir un hogar.